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Esta receta de bizcocho es la receta que siempre sale bien, incluso para los/las que no saben hacer ni un huevo frito y la repostería les parece cosa de alquimia.

Llevo haciendo este bizcocho desde que me lo enseñaron en un taller de cocina en… quizá 5º o 6º de E.G.B. y ya es receta familiar. Además la fórmula proporciona las medidas casi exactas sin necesidad de saber cuánto son 200 gramos de harina o cómo medir 100 gramos de azúcar.

No hay secreto ni truco, siempre queda buenísimo, tanto para acompañar luego con chocolate o para comer solo es delicioso. Lo único que hay que hacer es ir añadiendo los ingredientes en el orden indicado y mezclarlos bien para que no queden grumos, moviendo con una cuchara o una varilla. Lo prometo. Intentadlo y veréis.

INGREDIENTES:

  • 1 yogur de limón (el envase del yogur nos servirá de medida para el resto de ingredientes).
  • 4 huevos.
  • 2 medidas de azúcar.
  • 3 medidas de harina.
  • 1/2 medida de aceite de oliva.
  • 1 sobre de levadura.

PREPARACIÓN:

Calentad el horno a 180 grados.

En un bol grande vertemos el yogur de limón y añadimos los huevos uno a uno mezclando bien. A continuación añadimos el azúcar del mismo modo, la harina, la levadura y por último el aceite. Si se os ha cansado un poco el brazo de mezclar es que lo habéis hecho bien.

Sólo queda untar un poco de mantequilla (aunque ya veréis que no se suele pegar) el recipiente para el horno, verter la masa y hornear durante unos 30 minutos. Sabréis que está hecho cuando la cocina huela genial, haya subido un poco, esté doradito por fuera y cuando al clavarle un palillo salga seco.

Eso es todo.

¡Disfrutadlo!

 

La tan esperada llúvia cayó como por encanto, toda de golpe, el fin de semana pasado. De todos los fines de semana posibles escogió, como suele hacer, el de feria en Mataró. De todos los fines de semana posibles escogió el del puente que E. venía a pasar a casa (¡qué ganas tenía de achucharla!); el puente en que L., originaria de Suecia, venía a conocer las bondades de la dieta mediterránea y del sol en las terrazas de la Ciutat Comtal…

Porca miseria!

De modo que no nos tocó otra que adaptarnos a lo inevitable: empaparnos totalmente hasta las rodillas, a pesar del paraguas, el sábado por la noche; contemplar entre fascinados, divertidos y asustados cómo llovía incluso dentro del New Bohème, con una cascada bajando por la lámpara hasta el centro de la mesa en la que, afortunadamente, sólo había aún unas copas de cava; y recorrer la Sagrada Familia o las más hermosas callejuelas de Barcelona, haciendo el guiri, armados de paraguas y mucha paciencia. Y nada de cervezas en las terracitas o picnics en el Parc de la Ciutadella, por supuesto.

Pero callejear por el Barri Gòtic o el Born bajo la lluvia también tiene su encanto, y las piedras mojadas resplandecen de un modo único, que el sol no conseguiría jamás.

Y la ciudad sigue teniendo sorpresas para propios y extraños. Siempre puedes encontrar a una comparsa de extraños músicos con hachas de madera y comestibles colgados del cuerpo o vestidos todos de pirata y bailando por las calles en las fiestas de uno de los pocos barrios aún auténticos como es el de la Barceloneta.

Y descubrir que no sólo soy capaz de entender y hacerme entender en inglés sino que mi mejor vocabulario y acento inglés salen a la luz después de beber cava, unas cuantas copas de Gotim Bru, un carajillo de crema de whisky y orujo de hierbas…

¡Qué corto se hizo!

Repetimos en Florencia. Pero sin lluvia, por favor.

Suzanne Vega

The Queen and the Soldier/ The World Before Columbus

Sus canciones y sus letras poseen una sensibilidad, una fuerza, una delicadeza y una elegancia únicas. Muchas veces es la gran olvidada, como si su único mérito fuera que “Luka” suene en la radio de tanto en tanto. No para mí. Para mí es otra pelirroja fascinante.

Nobody ‘Cept You

There’s nothing ’round here I believe in
‘Cept you, yeah you
And there’s nothing to me that’s sacred
‘Cept you, yeah you

You’re the one that reaches me
You’re the one that I admire
Every time we meet together
My soul feels like it’s on fire
Nothing matters to me
And there’s nothing I desire
‘Cept you, yeah you

Nothing ’round here I care to try for
‘Cept you, yeah you
Got nothing left to live or die for
‘Cept you, yeah you

There’s a hymn I used to hear
In the churches all the time
Make me feel so good inside
So peaceful, so sublime
And there’s nothing to remind me of that
Old familiar chime
‘Cept you, uh huh you

Used to play in the cemetery
Dance and sing and run when I was a child
Never seemed strange
But now I just pass mournfully by
That place where the bones of life are piled
I know somethin’ has changed
I’m a stranger here and no one sees me
‘Cept you, yeah you

Nothing much matters or seems to please me
‘Cept you, yeah you
Nothing hypnotizes me
Or holds me in a spell
Everything runs by me
Just like water from a well
Everybody wants my attention
Ev’rybody’s got something to sell
‘Cept you, yeah you

I’ m in love with you
I’ m in love with you

by Bob Dylan

Sin desmerecer al maestro prefiero la versión de 16 Horsepower

En un fin de semana de comer y beber, de placeres y descanso, todo, absolutamente todo, me lleva a confirmar la letra de esta canción.

Mioclonos

No, no, lee de nuevo. No dice “midiclorianos” ni “mitocondrias“. Ni tampoco voy a hablar de su posible relación y existencia real.

Sandman por Brian Bolland

Seguro que alguna vez os ha pasado que cuando os estáis quedando dormidos (normalmente ocurre en fases tempranas del sueño y, más a menudo al caer rendidos por estar muy cansados) os sobresalta un repentino espasmo muscular que os despierta y os hace dar un salto. Con la sensación, a veces, como de que os caéis en el sueño.

Por si alguna vez, como yo, os habéis preguntado qué es y a qué se debe (al igual que con los estornudos fóticos, curiosa que es una) que sepáis que ese espasmo muscular involuntario tiene nombre y se llama mioclono nocturno.

Y no, aún no saben muy bien por qué ocurre. Nuestro cerebro es demasiado complejo para que haya una explicación sencilla. Eso de que el pobre confunde el sueño con la muerte y manda un mensaje a los músculos para que reaccionen no es más que otra leyenda urbana.

Roderick Burgess sí confundió a Sueño con Muerte…

Ingredientes (para 2 personas):

  • Espaghettis o espaguetis, como gusten (o cualquier pasta que les apetezca)
  • 1 cebolla hermosa
  • 1 o dos dientes de ajo
  • 300 gr. de champiñones
  • Nata para cocinar
  • Un trozo de queso suave o semicurado que se pueda fundir (si no tengo otro yo le pongo muchas veces tres lonchas de queso tipo “tranchetes” y ya está, no nos pongamos excesivamente quisquillosos).
  • Aceite de oliva
  • Sal

En una olla grande poned agua a hervir y añadid la pasta. Los espaguetis siempre me daban unos terribles problemas con las cantidades. Básicamente siempre hacía de más. Ahora tengo un estupendo invento que me compró Roger en un vano intento de que dejara de hincharlo de pasta: el medidor de espaguetis. Gracias a este sencillísimo aparatejo sigo haciendo siempre de más y me he dado cuenta de que el problema no es que no sepa qué cantidad de pasta poner en la olla sino que simplemente me gusta que los platos rebosen.

Mientras se cuece la pasta preparamos la salsa. En una sartén a fuego suave calentad una cantidad generosa de aceite y sofreíd la cebolla picada bien fina y el ajo también picado (este es otro gran invento), con un poco de sal. Hacedlo lentamente, que no se queme y se vaya dorando poco a poco, aunque tarde valdrá la pena. Mientras tanto váis limpiando bien de arenilla y cortando a lonchas finas los champiñones (pies y cabezas, aquí no se tira nada) y cuando la cebolla esté dorada le añadís las setas, le ponéis otro poco de sal y subís un poco el fuego (si se hacen a fuego lento las setas sueltan mucha agua). Id removiendo hasta que las setas ya estén hechas (olorcito rico, hummm…). Entonces bajad el fuego al mínimo y añadís la nata para cocinar (al gusto, más o menos cremoso, pero que no quede como un engrudo de seco) y le ponéis también el queso (a tener en cuenta que la salsa espesará un poquitín). Removed durante cinco minutos para que se mezcle todo y se funda bien el queso. Lo probáis y rectificáis de sal si es necesario porque la nata puede haberlo dejado un poco dulce. ¡La salsa ya está lista!

Añadid la salsa aún caliente a la pasta escurrida y ¡a la mesa!

Molto facile e divertente!

THE WIRE

De David Simon para HBO.

Me tiene totalmente enganchada. Creo que desde Canción triste de Hill Street ninguna serie me había mostrado la realidad acerca del crimen, los jueces, los policías y los traficantes y criminales de manera tan vívida y verídica como esta. Con un ritmo pausado, una acción realista, unos personajes de carne y hueso y un humor sutil. Tras Los Soprano ésta es LA SERIE.

Además, ¿cómo puede tener algo malo una serie que empieza con títulos de créditos acompañados de diferentes versiones en cada temporada de una misma canción de Tom Waits? ¿Cómo resistirse a la fabulosa versión de los Blind Boys of Alabama?

Perdón, Tom, perdón… No te haré este feo. Eres MUY grande.

Más aquí.

Microrelato X: Dragón

Bueno, otro intento fallido, supongo. Esta vez sí lo envié. A mí me parecía al menos original…

 

- Mejor el dragón que mama me compró para mi cumpleaños. ¡Probaremos con él!

Julia corrió hacia la casa y regresó con un enorme peluche, casi más grande que ella. Su hermano pequeño estaba aún mirando totalmente fascinado cómo trotaba el caballito de plástico de su fuerte apache tras cobrar vida al colocarlo sobre el extraño círculo luminoso que habían encontrado en el prado esa misma mañana. Piafaba con sus pezuñitas, aterrorizado. Tres indios verdes diminutos se ocultaban entre el césped.

- Venga, ¡ponlo encima!

Le pidió Dani, impaciente. Fue lo último que Julia le oyó decir.

Nadie iba a creerla cuando volviera sola a merendar…

Contando cuervos otra vez

One for sorrow,
Two for joy,
Three for a girl,
Four for a boy,
Five for silver,
Six for gold,
Seven for a secret
Never to be told…

 

Parece que esta vez han vuelto de verdad de la buena. Al menos esa impresión he tenido con la primera mitad del disco, aunque la segunda mitad se me haga un poco cuesta arriba, para qué nos vamos a engañar. Parece que en esa división intencionada y con diferente producción me quedo con la parte eléctrica, la de los saturday nights, frente a la parte más íntima y acústica de las canciones de los sunday mornings

Tras un debut simplemente espléndido con August and Everything After (1993) y una continuación no tan espléndida pero aún notable con Recovering The Satellites (1996) ya había perdido casi la fe en ellos por culpa de más y más recopilatorios y de dos discos que (aunque contenían alguna buena canción) podrían considerarse fallidos: This Desert Life (1999) y Hard Candy (2002).

De modo que casi diez años después demuestran que aún pueden hacer cosas muy buenas si se lo proponen. Si no abusan de los lloriqueos de Duritz o de sus letras de metáforas repetitivas y se centran en las melodías y en que suenen las guitarras así de bien:

COWBOYS

 

INSIGNIFICANT

Can you see me
Up on the building
From down on the pavement
Or out in the crowd?

Can you see me
In the glare of the lamppost?
‘Cause I am walking a tightrope
Into the moon

I don’t want to feel so different
But I don’t want to be insignificant, and I
Don’t know how to see the same things different
Now

Oh can you see me?
I am one in a million
Yeah, I’m Icarus falling
Out of the sun

Could you see me fall in the light of spotlights and jackknife
Through night as black as a bedroom
And white as a lie?

I don’t want to feel so different
But I don’t want to be insignificant, and I
Don’t know how to see the same things different
Now

Diving through the dark
While the night turns blue
Hey
Are you aware of your intentions?
Because I wear my intentions
So clear

If you see me
Wading through water
Come drown in the river
Right in front of the world
You can wash your face and hands
In the stream of my anger
It’s as bright as white paper
And as dark as a girl

I don’t want to feel so different
But I don’t want to be insignificant, and I
Don’t know how to see the same things different
Now

Los monstruos y yo

El sueño de la razón produce monstruos

El monstruo de Frankenstein por Bernie Wrightson

Es curioso que el post más visitado con diferencia de este humilde blog que leen (y en el cual aparecen mensajes con carga creyente de lo más inverosímiles y hasta jocosos) sea “La triste historia de Julia Pastrana”. O quizá no sea tan curioso porque desde que el mundo es mundo nos fascinan los monstruos, sobre todo las historias tristes, dramáticas y tiernas sobre monstruos, las historias de intento de superación de la monstruosidad mediante un intelecto superior. De ahí que el post sobre el señor Merrick también sea de los más visitados. Y porque no hay nada del moderno Prometeo de Shelley y no continué con mi idea de escribir más vidas ejemplares de fenómenos de feria (quizá algún día lo haga).

La desviación, la deformación, el horror… en el fondo nos encantan, nos fascinan (del latín “fascinum” que significa “falo”), nos embrujan, nos hipnotizan. Cuando lo vemos en el otro. Lo mostruoso es un prodigio, una señal, una amenaza; es lo oculto, lo diferente, lo que parece estar entre la realidad y la ficción, entre lo cotidiano y lo soñado, entre lo divino y lo humano, entre el hombre y la bestia. Nos recuerda nuestras propias imperfecciones (al imaginarnos monstruosos) y, al mismo tiempo, resalta nuestras “normalidades” como no suyas. Lo feo de lo bello y lo bello de lo feo…

¡Basta de filosofía barata!

En fin, quien se acerque aquí en busca de monstruos los encontrará seguramente tarde o temprano porque, al fin y al cabo, los monstruos siempre me han gustado, desde bien pequeña: Gizmo fue durante mucho tiempo mi mejor amigo, me encantaba la familia Munster, Historias de la cripta, La tía de Frankenstein o los libros de El pequeño vampiro

Pasen y vean monstruos, monstruosos lectores (desde el cariño lo digo).

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