Trabajo no encontraré, pero al menos hago cursos. A mí quizá me sirva de algo toda esta recesión económica, porque estoy teniendo ocasión de estudiar cosas que me interesan sin pagar un duro. Según el INEM ya soy fotógrafa (¡ejem, ejem…!) y ahora además de Photoshop estoy aprendiendo a usar el Illustrator.
En el curso, con el aire acondicionado permanentemente a temperatura siberiana, van a matarme de frío. Pero los vectores molan. Diseñar mola. Pintar mola…
Todo esto debe querer decir que, como con la mayoría de cosas que me molan, económicamente no me va a servir para nada en absoluto en el futuro. ¡Yupiiii!
¡Bravo, soy un fracaso para esta sociedad!

Y ahora que la gente normal planea sus vacaciones yo me planteo renunciar a conciertos y festivales y ver si podemos escaparnos a algún lado.
Hasta aquí mi lamento habitual.
El fin de semana se presenta movidito. Viene C. de Madrid y podremos tomar un café con él para que nos ponga al día de su ajetreada vida. Y también viene J. de Bilbao/ de Palencia, con quien en Vitoria (antes de encontrarnos y sin conocerle) mantuve una de las conversaciones telefónicas más extravagantes que he tenido en la vida. Así que además de cenar con el padre de R. e ir al estreno de Coraline, toca turismo, paseos por Barcelona y mostrarle algo de nuestra cultura popular a J.: el diumenge, castellers!
Ah, por cierto, el título era por esto:

¿Con que extravagante, eh? Vaya vaya vaya. Bueno, pues sí, tienes razón, fue surrealista. Original que es uno, ¿qué pasa? Siento no haber coincidido más con vosotros, está visto que el caos reina cuando quedamos. Quizás si hubiese llevado las gallinas…
Me gustaron mucho los castellers, impresionan bastante. Un abrazo para los dos.
Para extravagante, el sueño que he tenido hoy… contigo, Nuala. ¡Te lo juro!
No te conozco de nada. Absolutamente de nada. Ni siquiera me prodigo por estos lares pero hoy entrabas en mis sueños.
Era algo así como en un salón, quizás una cafetería, y te encontraba (según mi imaginario porque nunca te he visto) al fondo de la sala, de frente a la entrada, sola, y con tu cabeza apoyada sobre tus manos mientras tus codos reposaban sobre la mesa. En esa mesa, justo delante tuyo, un simple café que soltaba humo…
Ni siquiera me acerco pero, según la onírica de mi pensamiento, te hablo desde la distancia y tú me escuchas: “Hola Nuala, soy FueraDorbita. Me gusta como escribes.” Y ahí se acabó el sueño.
No pienses ahora cosas raras. No soy un maniaco ni es una broma de un (mal) amigo. Ni siquiera sé por qué has aparecido en ese sueño… ¡Nunca deberías aparecer!
Debe ser que me gusta cómo te expresas, con sencillez y claridad, y eso, almacenado en algún recoveco de mi memoria, ha salido a la luz a colación de no sé qué otro sueño, supongo.
Aunque sí es cierto que me gusta cómo escribes.
Un saludo.
Nota: si te parece ofensivo este post, elimínalo sin más. Pero es completamente inocente y, si no lo haces hoy tú, quizás sea yo el que lo borre, justo después de tomar conciencia de la estupidez que acabo de escribir y ruborizarme.
¡Cómo mola tener admiradores que hasta sueñan conmigo!
¡No lo borres, no te dejo! Muchas gracias por contármelo, estas cosas hacen ilusión. Más que porque sueñes con el concepto de mí o de mi entidad bloguera, lo digo porque confieses que te gusta cómo escribo. Últimamente me hace falta un empujoncito de ánimos, el tuyo llega justo a tiempo. Gracias por leerme. Y por soñarme, supongo.
Yo creo que no era yo, que era ella: http://www.zonanegativa.com/2008/0149.jpg
J. nos faltó tiempo para compartir y charlar, hicimos lo que pudimos pero todo se confabuló en nuestra contra… ¡tendrás que venir otro fin de semana! ¡Y esta vez con gallinas!
Ah, y os fuisteis justo antes del mejor momento de la actuación castellera, lo que viste fue bastante sosico porque están a principio de temporada y no arriesgan mucho.
¡Vaya, qué hábil que eres! Esa imagen se ajusta mucho al concepto. Aunque en mi sueño hay más luz y más color pero ésa es la idea.
No te desanimes, que lo haces muy bien.