El sueño de la razón produce monstruos…

El monstruo de Frankenstein por Bernie Wrightson
Es curioso que el post más visitado con diferencia de este humilde blog que leen (y en el cual aparecen mensajes con carga creyente de lo más inverosímiles y hasta jocosos) sea “La triste historia de Julia Pastrana”. O quizá no sea tan curioso porque desde que el mundo es mundo nos fascinan los monstruos, sobre todo las historias tristes, dramáticas y tiernas sobre monstruos, las historias de intento de superación de la monstruosidad mediante un intelecto superior. De ahí que el post sobre el señor Merrick también sea de los más visitados. Y porque no hay nada del moderno Prometeo de Shelley y no continué con mi idea de escribir más vidas ejemplares de fenómenos de feria (quizá algún día lo haga).
La desviación, la deformación, el horror… en el fondo nos encantan, nos fascinan (del latín “fascinum” que significa “falo”), nos embrujan, nos hipnotizan. Cuando lo vemos en el otro. Lo mostruoso es un prodigio, una señal, una amenaza; es lo oculto, lo diferente, lo que parece estar entre la realidad y la ficción, entre lo cotidiano y lo soñado, entre lo divino y lo humano, entre el hombre y la bestia. Nos recuerda nuestras propias imperfecciones (al imaginarnos monstruosos) y, al mismo tiempo, resalta nuestras “normalidades” como no suyas. Lo feo de lo bello y lo bello de lo feo…
¡Basta de filosofía barata!
En fin, quien se acerque aquí en busca de monstruos los encontrará seguramente tarde o temprano porque, al fin y al cabo, los monstruos siempre me han gustado, desde bien pequeña: Gizmo fue durante mucho tiempo mi mejor amigo, me encantaba la familia Munster, Historias de la cripta, La tía de Frankenstein o los libros de El pequeño vampiro…
Pasen y vean monstruos, monstruosos lectores (desde el cariño lo digo).
Gizmo caca!
Tenía que decirlo. Es lógico que tus entradas más leídas sean ésas. La gente busca en internet (obviemos el porno, que es para lo que fue inventado) historias curiosas y consuelo. De ahí tus monstruos, mis hipocondrias o la anosmia de Blackstar.
¡Gizmo guapo, Mikel tonto!
Lo de la anosmia da que pensar… E hipocondríacos unidos jamás serán vencidos. Conclusión: pena de muchos…
Lo siento Nuala, Mohawk rockea mucho más que Gizmo.