Mi mejor amiga se va hoy a vivir a Florencia, con una beca para trabajar en la biblioteca del Instituto Europeo, en San Domenico di Fiesole. Estará allí (si todo va bien, que seguro que sí) un año entero, practicando inglés, aprendiendo italiano y viviendo una gran aventura que podrá explicar a sus nietos o a los nietos de P, que llegarán mucho antes.
Ha sido muy valiente aunque diga que está muerta de miedo. Me habría gustado hacer algo parecido hace unos años, viajar sola, aprender a valerme y a contar sólo conmigo misma. Porque los Erasmus y este tipo de experiencias son un poco como un ritual de iniciación en la nueva selva urbana, además de una fuente incesante de nuevas amistades internacionales y anécdotas.
Sabremos de sus aventuras en Elisabetta a Firenze.
Florencia parece una ciudad tan hermosa que no va a echar en falta Mataró…

Y yo espero obtener información privilegiada a través de las muchas cartas y muchos correos y muchas fotografías que me ha prometido.
Vamos a ir a visitarla muy pronto y haremos excursiones por la hermosa Toscana en bicicleta o en una Vespa hasta las trancas de vino, haciendo eses por los rurales caminos de tierra plagados de viñas. Iremos juntos al Ponte Vecchio, a los Uffici, al Duomo, a la galeria dell’ Accademia, a las vinotecas y a probar el magnífico, enorme y jugoso filete florentino.
No he querido ponerme dramática en la despedida para no ponerla aún más triste pero… la voy a echar terríblemente de menos…
Pásalo muy bien, pequeñaja.
Firenze es una ciudad encantadora. Apenas estuve dos o tres días, hace ya unos tres años (¿cuatro, acaso?) pero en todo momento me sentí como en casa. De alguna manera, y salvando las diferencias, me recordaba a Barcelona.
Creo que es una bonita ciudad para pasar una temporada, como hará tu amiga.
Ya tienes excusa para visitarla. A tu amiga, digo.
Un saludo.
nenaaa
te echo de menos!!! aishhh