Más microrelatos, ejercicios prácticos
29 Enero, 2008 por Nuala
Pues no, no funcionó. Pero la verdad es que tampoco me hago ilusiones. Me lo tomo como un ejercicio de estilo o imaginativo. Por si alguien aún no sabe de qué hablo en Cadena SER hay un concursillo de microrelatos en cadena. Cada semana hay que crear un relato de 100 palábras como máximo que comience por la frase final del microrelato ganador de la semana anterior. El ganador de la semana pasada acababa con la frase “No funcionó”. Yo escribí dos microrelatos. El ganador de esta semana (que todavía no he leído) no termina, seguro, con ninguna de mis dos frases. Y teniendo en cuenta cómo acaba este primero, debería ser un alivio para los participantes:
No funcionó, de nuevo no hubo suerte. Esta vez había durado un poco más que los intentos anteriores. Al principio todo iba sobre ruedas pero, cuando parecía que llegaba a su cenit, empezó inexplicablemente a torcerse todo, a autodestruirse y derrumbarse lentamente como un castillo de naipes.
¿Qué había fallado?, se preguntó mirando el planeta destrozado.
Para una vez que se divertía de verdad… Los especimenes habían llegado a cierto desarrollo intelectual, le habían puesto nombres divertidos y le hacían súplicas y reproches. Se preocupó unos nano- segundos, todo lo que una mente suprema infantil puede hacerlo y pasó a otra cosa.
El segundo microrelato no es más que una versión condensada de mi cuento de Navidad. Es curioso ver cómo cambia cuando se reinterpreta en sólo 100 palabras:
No funcionó. No ocurrió absolutamente nada tras apretar el botón de reinicio en el lado izquierdo de tu pecho. Rompí a llorar y sollocé como no recordaba haber hecho desde aquella fría mañana que enterramos a la abuela.
Llegó Alberto, te miró como se mira a una aspiradora que no funciona, y te bajó al garaje diciendo que no me preocupara, que ya compraríamos otro androide domótico. Lo odie por eso. Alberto, no te enteras. Eso que acabamos de dejar en el garaje era mi única compañía, mi confidente, mi amigo y también mi amante. Todo lo hacía mejor que tú, Alberto.
Visto cómo funcionan, nunca jamás te seleccionarán con un micro-relato de corte tan títpicamente sci-fi. al menos es mi impresión, teniendo en cuanta también lo que he enviado yo. De todos modos, como se trata de un ejercicio más para uno mismo que otra cosa, vale la pena el micro-esfuerzo. El segundo me gusta casi más en este formato que en el desarrollado, la verdad.
Ya he visto que discriminan claramente la ciencia ficción porque casi nunca gana ningún microrelato de este tipo y esa ha sido precisamente la razón para que los míos vayan por esos derroteros. A veces el factor sorpresa funciona con un jurado aunque, no nos engañemos, tenga las de perder. O quizá lo hago porque soy el espíritu de la contradicción. Quizá nunca gane pero yo seguiré erre que erre, ¿qué se han creído?
Y podré culpar al género y no a mi falta de talento el no ser seleccionada.
El “concentrado de cuento de Navidad” (celebro que te guste) condensa la idea básica del relato largo, que fue como un experimento para mí: a partir de una idea simple desarollar un escenario y, sobre todo, centrarme en los sentimientos de un personaje. Quería hacer un cuento “estilo Blackstar” (más introspectivo) pasado a través de mi propio estilo y no dejarme llevar por esas ideas más macabras que pueblan toda la narración y que controlé a duras penas como a caballos salvajes.
Tampoco funcionó…
A seguir intentándolo.