Esta vez he enviado no uno sino dos microrelatos al concurso de Cadena SER. Sé que no va a haber suerte (uno de ellos, el que más me gustaba, contiene en la frase final un fallo de redacción que Roger acaba de señalarme, justo cuando ya lo he enviado) pero me divierte exprimir una idea en pocas palabras. Quizá por eso siempre he preferido los cuentos cortos y quizá por eso nunca escriba una novela. Puede haber mucha fuerza en unas pocas palabras cuidadosamente escogidas. Y se puede dar mucha más libertad al lector y dejar mucho más a la imaginación.
Últimamente tengo la mitad de la capacidad del iPod tomada por un curso de ruso. Siempre me ha parecido una lengua con una musicalidad preciosa y tras ver la última película de Cronenberg me ha parecido buena idea intentarlo con esta hermosa lengua eslava que hablan casi 300 millones de personas y que es la cuarta o quinta con más hablantes del planeta. De momento sólo he escuchado la primera lección y sólo sé decir Izvinitie, Ya ponimayou pa russki o Ya ponimayou pa anglisky, cosa que es mentira porque no, no entiendo ruso aún y tampoco domino el inglés aunque haga muchos avances y ya me atreva a ver los documentales The Century Of The Self en inglés sin subtítulos.
Debido a este curso sólo me quedan unos tristes megas de música. Y de esos pocos y tristes megas los seis American Recordings de Cash ocupan una gran parte.
Me tiene totalmente obsesionada la versión de Hurt, no puedo parar de escucharla una y otra vez cuando salgo de trabajar a las cinco y el sol se pone tras los edificios del polígono.

La he escuchado tantas veces que ya he memorizado los menores detalles. Me conmueve especialmente cómo se le quiebra a Cash la voz la segunda vez que dice “what have I become / my sweetest friend”. La maestría con la que Cash manejaba su voz me hace pensar que o bien el productor Rick Rubin o algún alma sensible se dio cuenta de ese pequeño fallo, de esa manera cómo la voz parece romperse, y decidió conservarlo. Porque gran parte de las belleza de la canción (y del magistral videoclip) es esa fragilidad que la imbuye y la impregna y que es tanto de la letra, como de la música como, sobre todo, del propio Cash, con 71 años, poco antes de morir.
Bolshoye spasibo, Johnny!
Nunca está de más loar esa versión de Cash. Pocas cosas puede haber más emocionantes que ése vídeo. Es una puta cumbre de la vida. Suerte con el microrrelato. Yo he tenido que hacer malabares para mandar un par de los mios porque he esstado desconectado hasta este momento.
grande cash y sus versiones!! para mi gusto, y lo siento por los puristas, mucho mejor que la original. Aquí otro enganchado a los microrrelatos, desde ayer. Me gustaría saber cuántos relatos recibe la SER cada semana…
Ya gabariú pa rrusski. que también es mentira porque duré un mes y sólo aprendí a decir eso, “rasgabor pa telefon”, y “mama doma”, ¡Ah y Clarisa estuardessa! frases muy útiles todas. Lo deje, y eso que me gustaba, pero es que era mi primer año de carrera y estaba estudiando inglés y alemán también. Pero es muy chulo y me da pena no haber hecho el esfuerzo. Además el alfabeto cirílico, del cual casi ni me acuerdo porque era un lío tremendo, me encantaba.