La verdad es que no me apetece demasiado explicar por qué no he actualizado últimamente. Las razones me deprimen porque significan a) que aunque esté de vacaciones tengo ganas de hacer otras cosas y b) que antes de empezar las vacaciones he estado hasta arriba de curro y entre la falta de tiempo y las pocas ganas de hacer nada cuando llegaba a casa lo último que me apetecía es escribir, ni siquiera para mí. Hace meses que no consigo parir ni un triste cuento. Nada de nada. Así que si lo pienso me entristezco y me pongo de mala leche. Quizá use lo de los microcuentos que mencionó Mikel como ejercicio de rehabilitación.
Sí me apetece mencionar que me tiene obsesionada la canción de Sia que sirve de banda sonora al colosal cierre del último capítulo de la última temporada de A dos metros bajo tierra (sé que estoy muy pesada con esta serie, pero no puedo ni quiero evitarlo).
Y es que al oírla pensé que ya la había escuchado antes pero no sabía dónde. Me pasa a menudo porque mi memoria musical es casi prodigiosa, sobre todo comparada con mi memoria en todo lo demás (lo cual no es decir mucho, la verdad), absorve como una esponja casi de todo y luego me sorprendo a mí misma repitiendo temas que son auténtica bazofia pero he escuchado de refilón o conociendo temas de grupos que creía no haber escuchado nunca.
Luego descubro que, en este caso, la canción fue escogida (muy oportunamente por su letra) para un video de PostSecret:
Sin embargo este tema ya siempre ira para mí ligado a esos últimos minutos con los Fisher. Y curiosamente me transmite también la misma sensación que el fin de la serie: una extraña tristeza mezclada con la alegría de estar viva y compartir mi vida con personas extraordinarias. Porque como decían los protagonistas de Tales From Earthsea (la última película que vimos en el Festival de Sitges este año) precisamente es la muerte, el saber que todo se puede acabar en el siguiente minuto, lo que hace la vida aún más hermosa. Lo sé, una obviedad de anuncio de compresas todo.
Pero me pongo esa canción en los auriculares y cuando entra el grupo de cuerdas no puedo evitar mirar hacia arriba (no hacia ningún Dios improbable sino al cielo, a los pájaros, a una nube, a la luna, al sol entre los árboles) y sonreír satisfecha.

Dale a los microcuentos, como mínimo para rehabilitarte, y como máximo para que te premien. Cualquier día me vuelvo a poner con A dos metros bajo tierra, pero ahora mismo estoy enfangado con Deadwood. Perra vida de 24 horas.
Si le doy a lo de microcuentos será sólo para mí, dudo que envíe nada.
Ponte, ponte con la serie…
Vi el final de la serie hace 3 días y estaba buscando la canción hasta que has puesto el título aquí. No hizo más que sobrecogerme, además, también esperaba y deseaba compartir mucho más con los Fisher, pero se nos han ido …
Att, otro fan de A dos metros bajo tierra