Roger se extraña de que me guste tanto hacer los colores planos con Photoshop para sus cómics. Si bien es cierto que es una tarea de chinos: repetitiva y que puede parecer aburrida a mí me relaja y divierte muchísimo. Es casi como volver a la infancia y colorear cuadernos infantiles. Escoger los colores, azul para el cielo, verde y marrón para los árboles, no salirse de la raya…
Recuerdo que me pasaba horas y horas pintando cuadernos Disney y dibujando casas y princesas y animales cuando era pequeña.
Ahora es casi lo mismo sólo que ya no soy pequeña y en lugar de Plastidecor uso una tableta y un lápiz digital y en lugar de 24 o 42 colores tengo una paleta de cientos o miles de tonos para elegir. Bueno, y en vez de colorear personajes Disney son cómics porno. De acuerdo, vale, hay bastantes diferencias y sólo yo puedo ver las similitudes. Pero el hecho de que sean cómics porno sí es una pequeña diferencia sin importancia que lo hace aún más divertido si cabe. Montañas de diversión y risas mil. Me entretengo pintando de verde los genitales a un personaje que recuerda a Kif o conjuntando los tonos de los muebles de los escenarios. No os podéis imaginar la de flujos que hay en la mayoría de los cómics porno, es como si se intentara compensar la falta de movimiento de los dibujos con litros y litros de sudor, semen, saliva y fluídos vaginales.
Hace ya algún tiempo me interesé (pese al repelente tufillo new age orientalista y trascendental que envuelve todo el tema) por unos libros de mandalas. A mí me llamaron la atención poderosamente porque me parecieron la versión adulta y aceptable de los libros infantiles para colorear.
Los mandalas o mándalas (ambas acepciones son correctas y aceptadas por la R.A.E. para la palabra en sánscrito) son diagramas circulares simbólicos bastante complejos, utilizados en el budismo y en el hinduismo, que representan tanto el macrocosmos como el microcosmos. La presencia de dibujos circulares mandálicos con intención más o menos espiritual está presente en todas las culturas: los rosetones de las iglesias góticas, los laberintos en el pavimento de dichas iglesias, las mandorlas del arte cristiano medieval, los diagramas indios, los símbolos de protección o maldición en la magia, los atrapa- sueños, etc. La universalidad de estas figuras circulares y fractales se puede deber a que las formas circulares, desde Pitágoras y los helenistas, nos remiten a la divinidad, los ciclos naturales, la perfección, la eternidad, el sol o la luna; mientras que las formas fractales, a su vez, remiten a la naturaleza. El psiquiatra Carl Gustav Jung incluso atribuyó a los mandalas ser expresión del inconsciente colectivo y los usó en sus terapias.
Una de las técnicas de relajación budistas (y aquí es donde vuelvo al tema que me ocupaba al principio) propone pintar mandalas. Lo venden como una manera de descubrir tu yo interior, una forma de meditación, de encontrar la paz interior, una respiración purificadora con las asanas y usar los mantras y no sé cuántas mandangas más; que si pintar es meditación y obtener nuestras energías creadoras, que si el significado de los colores y de las formas y los vacíos, que si unidad del cosmos exterior e interior… En fin, que dejando de lado toda la pseudociencia que quieran ponerle a los mandalas, lo cierto es que lo que viene a demostrar todo esto es que a los adultos también nos mola colorear dibujos: entretiene y relaja. Y es lo que intentaba explicar cuando digo que me gusta hacer los colores planos para Roger: me ahorro los mandalas y los matras y encima le adelanto un poco de trabajo a mi autor de cómics porno favorito.
Él ya tiene bastante últimamente con las pentatónicas. Nuestros vecinos deben estar la mar de contentos con la llegada a casa de un amplificador y una guitarra eléctrica…
Una entrada muy interesante, había escuchado hablar de los mandalas pero no sabía exactamente en que consistían.
¿Sabes? yo no tenía paciencia para pintar, ¡siempre me salía del límite trazado de las figuras! He sido siempre una tremenda manazas para todo lo artístico.
He estado leyendo las entradas anteriores y hay mucha miga, a ver si tengo tiempo de escribir más comentarios, al no tener internet de momento en casa no tengo tiempo casi ni de actualizar el mío.
Un beso
¿Puedes pintarle las mandalas de verde a un personaje?
Perdón por la tontería.
Por mucho que conjuntes los muebles no creo que mucha gente llegue a fijarse, si sirven de ambiente a una escena de sexo. En el “cómo se hizo” de Team América, los diseñadores comentaban que habían dedicado un esfuerzo mayúsculo a que la habitación de una de las chicas de Team America (la que se tiraba a otro de Team America) estuviera perfecta hasta el último detalle, pero que eran conscinetes de que nadie se iba a fijar en la habitación precisamente.
¿Al final a veces no os da la impresión de que TODO lo que hacemos, y lo que no hacemos, y todo lo que pensamos o no pensamos puede ser interpretado como una expresión del subconsciente con múltiples significados?
En cualquier caso, creo que tiene que ser entretenido y como dices relajante.
En realidad puedo pintarle al protagonista las “mandalas”, como dices, del color que me de la gana porque el color real lo elegirá luego el colorista, que es Roger. Yo lo único que hago es separar los diferentes colores, para entendernos. Últimamente intento elegir los colores con más corrección porque si voy aprendiendo y él pudiera usar los que yo pongo (por lo común subidos de tono, saturados y horrorosos) le ahorraría muchísimo trabajo. De ahí a hacerme colorista en un plis plas. ¡Ya me gustaría a mí!
cmo se juega???
Muy interesante tu post sobre mandalas y el tema de colorear para los adultos.
Pero que ignorante sos al decir “Lo venden como una manera de descubrir tu yo interior, bla bla.. Y gracias “al repelente tufillo new age orientalista” es que las personas estan buscando la manera de encontrar paz en su interior para poder plasmar asi algo de paz en el mundo. Ojala que sigas pintando mandalas, tal vez un rayo de luz penetre en tu alma y te haga dejar de pintar pornografia que te lleva a lugares oscuros….
Cada uno busca su paz interior como quiere o como puede. ¿Por qué pintar mandalas (con su repelente tufillo new age) sí y pintar pornografía no? ¿Por qué la pornografía lleva a lugares oscuros? También se pueden hacer guarreridas en lugares luminosos. Además pintando pornografía le puedo llevar la paz a más gente.
Si a ti te sirve pintar mandalas me parece perfecto, pero con esa cerrazón de miras no deberías llamar ignorante a quien no piensa como tú. Ojalá todos los consumidores de pornografía del mundo se hagan una pajilla por tu paz de espíritu y porque te penetre la luz, si es eso lo que te gusta que te penetre.
Yo dejaré que me lleven a lugares oscuros y me hagan cosas sucias, porque en eso también hay paz de espíritu. Brrrrr… Estoy tan poseída por el Mal que creo que me voy a poner a escuchar discos de Led Zeppelin al revés…
Koniec!