Parece ser que fue Winston Churchill quien usó el signo de la “V” hecho con los dedos índice y corazón como símbolo de “V de Victoria” durante la Segunda Guerra Mundial. Primero con la palma hacia adentro (sosteniendo muchas veces sus famosos puros entre los dedos) y, más tarde, con la palma hacia afuera. Como aristócrata que era no conocía el significado que para las clases bajas inglesas tenía el signo mostrando el dorso de la mano.

Corregido el error, Winston desarrolló la campaña de la BBC para convertir el signo de “V de Victoria” como símbolo de la resistencia y el signo fue adoptado también por franceses, belgas y americanos. Incluso Douglas Ritchie, de la BBC, sugerió una “V” audible para los programas de radio en la Europa ocupada (ese sonido en morse fue adaptado por The Clash para el inicio de la popular “London Calling”). La V en código morse se expresa con tres puntos y una raya, que es también el ritmo de las notas de apertura de la Quinta Sinfonía de Beethoven (recordemos que V es el número romano 5), de modo que se adoptó el tema como apertura de los programas. La ironía de que el compositor fuera un alemán no fue pasada por alto.
Más tarde los hippies popularizaron el signo como protesta antibelicista contra la guerra de Vitnam y como símbolo contracultural de paz y amor.
Pero ¿qué ignoraba Winston Churchill? ¿Qué significaba (y significa, porque aún hoy se usa) aquél primer gesto que, bien asesorado, rápidamente cambió por el segundo?
El significado del “saludo” inglés (aún muy popular en Gales) mostrando los dos dedos con la palma hacia adentro no es ningún símbolo victorioso, sino la traducción de otro gesto semejante (mostrando sólo el dedo anular) de origen americano y de simbolismo y significado obsceno, traducible algo así como “fuck off“.
Dice la leyenda (aunque no esté muy claro su origen) que tal gesto proviene de la costumbre de los arqueros ingleses de saludar así a los franceses.

Ilustración de N. C. Wyeth
Los arqueros de arco largo ingleses, los longbowmen, respondían a su fama y eran temidos en cualquier batalla. Se entrenaban desde la tierna edad de 8 años (cualquier otro deporte estaba prohibido) y gracias a su pericia compensaron la falta de infantería del ejército inglés y aguantaron casi dos siglos de guerras contra caballería pesada. Colocándose en filas, tras estacas que clavaban ellos mismos en el suelo, podían disparar entre 8 y 10 flechas por minuto, mientras niños se encargaban de proveerlos de munición. Imaginen la batalla de Crécy (1346): 8.000 buenos arqueros ingleses podían disparar, en los 300 metros que los jinetes franceses estaban a tiro acercándose al galope, hasta 25 mil flechas en la primera carga. No en vano se considera esa batalla como el principio del fin de la edad de la caballería.
No es de extrañar que los franceses, desesperados, proclamaran antes de la batalla de Agincourt (1415), durante la Guerra de los Cien Años, que cortarían los dedos índice y corazón de todos los arqueros franceses y galeses que capturaran. Pero los ingleses salieron victoriosos y el gesto muestra, entre amenazador y jocoso, a los franceses los dos dedos que aún poseen y con los que aún pueden disparar flechas contra ellos.
Luego, posiblemente, el gesto se convirtió en tabú y fue adoptado popularmente como signo obsceno y desafiante.

