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Días de lluvia

Fin de semana complicado. Pérdidas y velatorios.

Lunes de sólo chicas. Comprar cosas estúpidas en un día lluvioso (como antifaces y ropa interior sexy) y beber vino en un centro comercial, al ritmo de un taladro, parece mentira pero arregla las entrañas.

Planes y deseos parecen más brillantes y consiguen remediar casi todos los males. Como cuando éramos más jóvenes y la vida no tenía demasiadas complicaciones. Como cuando éramos pequeñas, nos pintarrajeábamos con las pinturas de nuestras madres, nos disfrazábamos y soñábamos que éramos princesas cabalgando nuestros caballos blancos en un mundo de color de rosa.

When the Man Comes Around

And I heard, as it were, the noise of thunder:
One of the four beasts saying:”Come and see.”
And I saw. And behold, a white horse.

There’s a man goin’ ’round takin’ names.
An’ he decides who to free and who to blame.
Everybody won’t be treated all the same.
There’ll be a golden ladder reaching down.
When the man comes around.

The hairs on your arm will stand up.
At the terror in each sip and in each sup.
For you partake of that last offered cup,
Or disappear into the potter’s ground.
When the man comes around.

Hear the trumpets, hear the pipers.
One hundred million angels singin’.
Multitudes are marching to the big kettle drum.
Voices callin’, voices cryin’
Some are born an’ some are dyin’.
It’s Alpha’s and Omega’s Kingdom come.
And the whirlwind is in the thorn tree.
The virgins are all trimming their wicks.
The whirlwind is in the thorn tree.
It’s hard for thee to kick against the pricks.

Till Armageddon, no Shalam, no Shalom.
Then the father hen will call his chickens home.
The wise men will bow down before the throne.
And at his feet they’ll cast their golden crown.
When the man comes around.

Whoever is unjust, let him be unjust still.
Whoever is righteous, let him be righteous still.
Whoever is filthy, let him be filthy still.
Listen to the words long written down,
When the man comes around.

[Chorus]

In measured hundredweight and penny pound.
When the man comes around.

And I heard a voice in the midst of the four beasts,
And I looked and behold: a pale horse.
And his name, that sat on him, was Death.
And Hell followed with him.

Johnny Cash

Al habla Bill Watterson

Readers became friends with your characters, so understandably, they grieved — and are still grieving — when the strip ended. What would you like to tell them?

This isn’t as hard to understand as people try to make it. By the end of 10 years, I’d said pretty much everything I had come there to say.

It’s always better to leave the party early. If I had rolled along with the strip’s popularity and repeated myself for another five, 10 or 20 years, the people now “grieving” for “Calvin and Hobbes” would be wishing me dead and cursing newspapers for running tedious, ancient strips like mine instead of acquiring fresher, livelier talent. And I’d be agreeing with them.

I think some of the reason “Calvin and Hobbes” still finds an audience today is because I chose not to run the wheels off it.

I’ve never regretted stopping when I did.

Because your work touched so many people, fans feel a connection to you, like they know you. They want more of your work, more Calvin, another strip, anything. It really is a sort of rock star/fan relationship. Because of your aversion to attention, how do you deal with that even today? And how do you deal with knowing that it’s going to follow you for the rest of your days?

Ah, the life of a newspaper cartoonist — how I miss the groupies, drugs and trashed hotel rooms!

But since my “rock star” days, the public attention has faded a lot. In Pop Culture Time, the 1990s were eons ago. There are occasional flare-ups of weirdness, but mostly I just go about my quiet life and do my best to ignore the rest. I’m proud of the strip, enormously grateful for its success, and truly flattered that people still read it, but I wrote “Calvin and Hobbes” in my 30s, and I’m many miles from there.

An artwork can stay frozen in time, but I stumble through the years like everyone else. I think the deeper fans understand that, and are willing to give me some room to go on with my life.

Entrevista en el diario The Plain Dealer (Cleveland)

Traducción AQUÍ.

Bye bye, Mr. Catcher

I love to write and I assure you I write regularly … But I write for myself, for my own pleasure. And I want to be left alone to do it.

There is a marvelous peace in not publishing. … It’s peaceful. Still. Publishing is a terrible invasion of my privacy. I like to write. I live to write. But I write just for myself and my own pleasure. … I don’t necessarily intend to publish posthumously, but I do like to write for myself. … I pay for this kind of attitude. I’m known as a strange, aloof kind of man. But all I’m doing is trying to protect myself and my work.

Fragmentos de entrevistas con J.D. Salinger en 1980 y 2006.

Vulnerable

Love anything and your heart will be wrung and possibly broken. If you want to make sure of keeping it intact you must give it to no one, not even an animal. Wrap it carefully round with hobbies and little luxuries; avoid all entanglements. Lock it up safe in the casket or coffin of your selfishness. But in that casket -safe, dark, motionless, airless- it will change. It will not be broken; it will become unbreakable, impenetrable, irredeemable.

To love is to be vulnerable.

C. S. Lewis

(The Four Loves)


I Won’t Back Down

Cuando pienso en qué es lo que realmente me ha gustado desde siempre, desde muy pequeña, y me sigue gustando aún hoy en día, y creo que nunca dejará de gustarme… veo claro como el agua que ese algo es escribir.

Porque también adoraba dibujar y pintar desde que me dieron unos colores y fui aprendiendo a usarlos, pero para mi desgracia dejé de hacerlo al crecer (ahora me vendría bien haber puesto un poco más de empeño en seguir dibujando).

Ilustración de Jessie Willcox Smith

Pero nada ha sido tan constante en mi vida como mi pasión de lectora y de escritora aficionada. Y ahí están, a lo largo de los años, montones de libretas con cuentos ridículos o intentos de novelas aún más ridículos, muchos diarios que puedo releer con una sonrisa, proyectos de personajes que planeaba concienzudamente y de los que me hacía croquis pero que acababan en nada, topando una y otra vez con la incapacidad de desarrollar una historia larga…

Desde que me contaron el primer cuento, desde que antes de ir a dormir jugaba con mi padre a que yo le decía tres animales y él se inventaba milagrosamente una historia en la que eran protagonistas, desde que aprendí a leer, sólo pensaba en lo maravilloso de escribir mis propias historias.

Y con toda probabilidad, por desgracia, eso no vaya a darme de comer ni a pagar las facturas  pero es lo que me gusta hacer. No digo ni siquiera que es lo que sé hacer o lo que sé hacer bien, porque no lo creo en absoluto… pero es lo que me gusta y me ha gustado siempre hacer. Por eso cuando todo el mundo escogía carrera de acuerdo con su vocación o con lo que le gustaba, yo lo único que veía remotamente parecido a lo que me gustaba hacer era  la carrera de Periodismo, y estaba muy lejos de mi alcance con una nota de corte de un nueve y medio.

¿Y por qué reflexiono sobre esto ahora, cuando debería de hacer consideraciones más prácticas? Pues quizá simplemente para recordármelo a mí misma.

Sigue la lucha… No me voy a hundir de nuevo, no me van a hundir.

.

Colgada

Parece que no hay manera de avanzar…

Y tampoco es plan de seguir culpando a las circunstancias, que yo también debo tener mi parte de culpa.

El movimiento se demuestra andando.

V sign

Parece ser que fue Winston Churchill quien usó el signo de la “V” hecho con los dedos índice y corazón como símbolo de “V de Victoria” durante la Segunda Guerra Mundial. Primero con la palma hacia adentro (sosteniendo muchas veces sus famosos puros entre los dedos) y, más tarde, con la palma hacia afuera. Como aristócrata que era no conocía el significado que para las clases bajas inglesas tenía el signo mostrando el dorso de la mano.

Corregido el error, Winston desarrolló la campaña de la BBC para convertir el signo de “V de Victoria” como símbolo de la resistencia y el signo fue adoptado también por franceses, belgas y americanos. Incluso Douglas Ritchie, de la BBC, sugerió una “V” audible para los programas de radio en la Europa ocupada (ese sonido en morse fue adaptado por The Clash para el inicio de la popular “London Calling”). La V en código morse se expresa con tres puntos y una raya, que es también el ritmo de las notas de apertura de la Quinta Sinfonía de Beethoven (recordemos que V es el número romano 5), de modo que se adoptó el tema como apertura de los programas. La ironía de que el compositor fuera un alemán no fue pasada por alto.

Más tarde los hippies popularizaron el signo como protesta antibelicista contra la guerra de Vitnam y como símbolo contracultural de paz y amor.

Pero ¿qué ignoraba Winston Churchill? ¿Qué significaba (y significa, porque aún hoy se usa) aquél primer gesto que, bien asesorado, rápidamente cambió por el segundo?

El significado del “saludo” inglés (aún muy popular en Gales) mostrando los dos dedos con la palma hacia adentro no es ningún símbolo victorioso, sino la traducción de otro gesto semejante (mostrando sólo el dedo anular) de origen americano y de simbolismo y significado obsceno, traducible algo así como “fuck off“.

Dice la leyenda (aunque no esté muy claro su origen) que tal gesto proviene de la costumbre de los arqueros ingleses de saludar así a los franceses.

Ilustración de N. C. Wyeth

Los arqueros de arco largo ingleses, los longbowmen, respondían a su fama y eran temidos en cualquier batalla. Se entrenaban desde la tierna edad de 8 años (cualquier otro deporte estaba prohibido) y gracias a su pericia compensaron la falta de infantería del ejército inglés y aguantaron casi dos siglos de guerras contra caballería pesada. Colocándose en filas, tras estacas que clavaban ellos mismos en el suelo, podían disparar entre 8 y 10 flechas por minuto, mientras niños se encargaban de proveerlos de munición. Imaginen la batalla de Crécy (1346): 8.000 buenos arqueros ingleses podían disparar, en los 300 metros que los jinetes franceses estaban a tiro acercándose al galope, hasta 25 mil flechas en la primera carga. No en vano se considera esa batalla como el principio del fin de la edad de la caballería.

No es de extrañar que los franceses, desesperados, proclamaran antes de la batalla de Agincourt (1415), durante la Guerra de los Cien Años, que cortarían los dedos índice y corazón de todos los arqueros franceses y galeses que capturaran. Pero los ingleses salieron victoriosos y el gesto muestra, entre amenazador y jocoso, a los franceses los dos dedos que aún poseen y con los que aún pueden disparar flechas contra ellos.

Luego, posiblemente, el gesto se convirtió en tabú y fue adoptado popularmente como signo obsceno y desafiante.

Muy grandes los Old Crow Medicine Show

2010

He sobrevivido a Sevilla, a sus constantes tapitas, a los menús cargados de grasa (las pavías, los churritos con chocolate, las pringás, el salmorejo, la tostá entera con ibérico, los flamenquines, el solomillo al roque y al whisky, los garbanzos con espinacas, el secreto de cerdo ibérico, el chorizo de jabalí, las codornices, las papas con mojo, croquetas, buñuelos de bacalao…) y a millones de cañas de Cruzcampo y Alhambra. ¡Ole, ole… y ole!

La ciudad es preciosa y su gente enamora, pero su deliciosa dieta de bares (sumada a la maratón de comidas navideñas) casi acaba conmigo.

¿Pero quién puede resistirse?

El año ha empezado con planes improvisados y un tanto extraños, en un pub irlandés con camareros  que hababan sevillano con acento inglés, repleto de guiris y junto a un alemán extraño. A puntito estuvimos de no comernos las uvas, que llegaron casi milagrosamente a nuestras manos cuando ya sonaban los cuartos, cuando ya me estaba haciendo a la idea de que quizá no tomarme las uvas de la suerte me diera  paradójicamente (quien no se consuela es porque no quiere…), más suerte para el año entrante.

Según A., que las uvas llegaran en el último momento, es una señal para la esperanza y para que sigamos creyendo que, hasta lo que parece imposible, puede hacerse realidad. Esperemos que así sea.

Algo tarde, porque ya es día 11, pero… ¡feliz año a tod@s!

La Giralda desde el Patio de los naranjos.

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